Las cañadas, cordeles y veredas han sido, durante siglos, auténticas arterias de comunicación del mundo rural español. Por ellas transitaban ganados trashumantes, arrieros, comerciantes y viajeros, conectando comarcas y regiones enteras. En este entramado de caminos tradicionales, el Cuerpo de Carabineros desempeñó un papel fundamental en la vigilancia y el control, especialmente en zonas próximas a la frontera y en territorios rurales como el de Cilleros.

Caseta de Carabineros de El Campillo, Cilleros

Las vías pecuarias no solo servían para el paso del ganado. También eran utilizadas como rutas de comunicación, comercio y, en muchas ocasiones, como caminos alternativos para evitar controles oficiales. Por ello, desde el siglo XIX, el Estado puso especial atención en su vigilancia. Los carabineros, encargados de la custodia de fronteras y del control fiscal, patrullaban estas cañadas para prevenir el contrabando, vigilar el movimiento de personas y mercancías y garantizar que se respetara la legalidad vigente. En zonas cercanas a Portugal, muchas vías pecuarias desembocaban en pasos fronterizos naturales, lo que aumentaba su importancia estratégica.

Vista interior de la caseta de Carabineros de El Campillo, Cilleros

Más allá del control fiscal y fronterizo, los carabineros cumplían una importante función de seguridad en las vías pecuarias. Eran responsables de proteger a ganaderos, pastores y transeúntes frente a robos, asaltos o conflictos surgidos durante los largos desplazamientos. En territorios rurales y poco poblados, donde la presencia de otras autoridades era escasa, las patrullas de carabineros aportaban estabilidad y orden. Su conocimiento del terreno y de los recorridos habituales les permitía actuar con rapidez ante incidentes y prestar auxilio cuando era necesario.

En el entorno de Cilleros, las vías pecuarias formaban parte del paisaje cotidiano: la cañada Real de Gata, la de San Blas o el cordel de Navasfrías, por ellas circulaban rebaños, mercancías y personas, conectando el pueblo con otras localidades y con la frontera portuguesa. La presencia de los carabineros en estas rutas era habitual y formaba parte de la vida diaria del campo.

Su vigilancia no solo tenía un carácter represivo, sino también preventivo y protector. En muchas ocasiones, los carabineros actuaban como mediadores en conflictos relacionados con el paso del ganado o el uso de los caminos, contribuyendo al equilibrio entre la ley y las costumbres tradicionales.


Fuentes: El contrabando de postguerra en la comarca de Olivenza - Eusebio Medina García. Los Carabineros en Cilleros.