A principios del siglo XX, España vivía sumida en el sistema de la Restauración, un tablero político donde conservadores y liberales se turnaban el poder mediante el "caciquismo". Sin embargo, en rincones como Cilleros, empezaba a germinar una semilla de cambio: el republicanismo.
Tras el "Desastre del 98", España entró en una fase de regeneracionismo. En 1903, figuras como Nicolás Salmerón y Alejandro Lerroux fundaron la Unión Republicana, un intento de unir todas las facciones republicanas bajo una sola bandera.
A diferencia de un ayuntamiento (que es el órgano de gobierno oficial), la Junta Municipal Republicana era la estructura organizativa de base de los partidos republicanos a nivel local. En 1904, bajo el impulso de la Unión Republicana liderada por Nicolás Salmerón, estas juntas se convirtieron en auténticos "comités de resistencia" contra el sistema de la Restauración.
Su labor iba mucho más allá de la simple propaganda electoral. Sus funciones clave incluían:
Este impulso llegó a Extremadura con fuerza. En 1904, los ideales de justicia social, educación laica y fin de los privilegios caciquiles calaron en los hombres ilustrados y trabajadores de Cilleros, quienes decidieron organizarse oficialmente. La constitución de la Junta Municipal Republicana en nuestro pueblo fue un acto de valentía. En un entorno rural donde el "qué dirán" y la presión de los poderosos eran constantes, declararse republicano era ponerse en el punto de mira. La directiva estaba compuesta por:
En el caso específico de Cilleros, la formación de esta junta bajo la presidencia de Gumersindo Arroyo Puerto significó que el pueblo ya no era un "feudo" cerrado. Al nombrar a figuras nacionales como Nicolás Salmerón como presidentes honorarios, los vecinos de Cilleros conectaban sus problemas locales con la política nacional, sintiéndose parte de un movimiento de modernización que buscaba traer la democracia a España.
Mientras en Cilleros se organizaba la Junta, en otros lugares como la capital (Cáceres), los republicanos denunciaban detenciones arbitrarias de sus correligionarios (como el caso de Onofre Serrano) o debatían sobre la transparencia en banquetes políticos. Esto demuestra que ser republicano en 1904 era una actividad de riesgo que requería una gran convicción personal.
Esta organización fue la que permitió que, años después, el ideal republicano estuviera tan arraigado en la Sierra de Gata, preparando el terreno para los cambios sociales que vendrían en las décadas siguientes.
Fuente: La asamblea: periódico republicano y de intereses materiales.

Milenaria población pre-romana, frontera entre Lusitanos y Vetones, adquirió cierta relevancia en época romana. Con la invasión musulmana, vuelve a ser territorio de frontera, en la llamada Trasierra Leonesa. Hasta el año 1213 no se produce la Reconquista definitiva del territorio por el Rey Alfonso IX de León, quien lo dona a la Orden Militar de Alcántara; el 20 de octubre de 1306 el décimo Maestre de la Orden, frey Gonzalo Pérez Gallego, concede a Cilleros la Carta de Villazgo.
