En la historia de Cilleros, a menudo nos centramos en las tradiciones ancestrales o en la arquitectura de nuestros edificios, pero pocas veces nos asomamos a los momentos en que nuestros antepasados fueron protagonistas activos de la política nacional. Hoy, recuperamos un episodio fascinante: el compromiso de los cilleranos con la libertad durante el Trienio Liberal.
Para entenderlo, debemos situarnos en 1822. España vivía un paréntesis de libertad bajo el reinado de Fernando VII, quien se había visto obligado a jurar la Constitución de 1812 (la famosa "Pepa"). Sin embargo, la tensión era máxima: el Rey conspiraba en la sombra para recuperar su poder absoluto, mientras que en los pueblos y ciudades se organizaba la Milicia Nacional. La Milicia no era el ejército regular. Eran ciudadanos, labradores, artesanos y pequeños propietarios de nuestro pueblo, que se armaban voluntariamente para defender el régimen constitucional frente a las partidas realistas. En Cilleros, la Milicia representaba la vanguardia del pensamiento liberal de la época.
El 24 de julio de 1822, se envía una proclama desde Cilleros al diario El Universal. En ella, los milicianos del pueblo expresan su lealtad al sistema constitucional con un lenguaje apasionado, típico del romanticismo político del siglo XIX.
Lo más valioso de esta crónica es la lista de mandos y ciudadanos de Cilleros que firman el texto. Es una auténtica "foto" de la élite liberal cillerana de hace dos siglos. Estos son los nombres:
- -Comandante: Joaquín Obregón y Girón.
- -Subteniente: Tomás Calderón de la Barca.
- -Sargento segundo: Pedro Díaz.
- -Cabo primero: Pedro Asensio.
- -Cabo segundo: Francisco Sales Carbonero.
- -Soldado: Isidoro Marcos Albarrán.
Resulta impactante leer apellidos como Asensio, Calderón de la Barca, Díaz o Albarrán, que han formando parte del ADN de nuestro pueblo. Estos hombres no solo eran vecinos; eran los encargados de mantener el orden y defender los ideales de progreso en la Sierra de Gata.
El texto que firman estos cilleranos es un llamado a la unidad. Dice literalmente:
Conduzcámonos como hermanos, conociendo que toda idea de división, por natural o solapada que se presente, es el puñal más terrible de que se valen nuestros crueles enemigos; sostengamos con energía los justos derechos de nuestro triunfo, y recelemos los funestos resultados de sueño después de la victoria, y veremos para siempre asegurada nuestra libertad.
Este mensaje nos indica que en Cilleros existía un fuerte sentimiento de comunidad y una clara conciencia política. No eran meros observadores de lo que pasaba en Madrid; participaban activamente en el debate nacional, enviando sus comunicados a la capital para que toda España supiera que en un rincón de Extremadura, la Constitución tenía defensores.
Lamentablemente, este espíritu de libertad no duraría mucho. Solo un año después de esta publicación, en 1823, los "Cien Mil Hijos de San Luis" (un ejército francés enviado por la Santa Alianza) invadieron España para restaurar el absolutismo de Fernando VII. La Milicia Nacional fue disuelta y muchos de sus miembros fueron perseguidos o "purificados". Es muy probable que Joaquín Obregón, Tomás Calderón y los demás nombres de la lista sufrieran represalias o fueran vigilados de cerca por las nuevas autoridades absolutistas. Sin embargo, su gesto quedó impreso para la posteridad en las páginas de la prensa, recordando que la historia de Cilleros es mucho más que agricultura y ganadería; es una historia de hombres comprometidos con su tiempo. Es un testimonio de valentía y de la lucha por unos ideales que hoy damos por sentados, pero que a nuestros paisanos de 1822 les costó sudor y, posiblemente, su propia seguridad.
Fuente: El Universal, Madrid 12/8/1822




0 Comentarios