En la arquitectura tradicional de Cilleros, y en mayor ámbito, en toda la Sierra de Gata, en las fachadas de las casas y en otros elementos arquitectónicos, aparece representada una estrella de seis puntas insertada en un círculo. Debido a lo común de su presencia en la mayoría de los pueblos de esta comarca cacereña, se decidió a finales del siglo XX, en torno a la década de los 80, adoptarla como emblema de la Sierra de Gata. Para algunos representa a la flor del olivo, para muchos otros, este tipo de representaciones tiene un fin protector, motivo por el que aparecen en las fachadas de las casas con el objeto de ahuyentar los malos espíritus. Habiéndose heredado esta creencia de los antiguos pueblos prerromanos, en concreto de los celtas.

Milenaria población pre-romana, frontera entre Lusitanos y Vetones, adquirió cierta relevancia en época romana. Con la invasión musulmana, vuelve a ser territorio de frontera, en la llamada Trasierra Leonesa. Hasta el año 1213 no se produce la Reconquista definitiva del territorio por el Rey Alfonso IX de León, quien lo dona a la Orden Militar de Alcántara; el 20 de octubre de 1306 el décimo Maestre de la Orden, frey Gonzalo Pérez Gallego, concede a Cilleros la Carta de Villazgo.
