El relieve en si mismo es muy interesante, ya que puede generar numerosos paralelos de rituales con toros. El problema es que es muy difícil adscribirlo a un período concreto, dado que la tradición taurina en extremadura es milenaria. Podría haber paralelos que van desde la cultura celta (el ritual del muérdago suponía el sacrificio de dos toros) a ofrendas a los dioses pre-romanos y romanos, que como a otras deidades orientales, se sacrificaban toros. El sacrificio del toro es central en el mitraísmo. Recuerda también el rito del Toro de San Marcos, que se practicaba en diversos lugares del norte de Extremadura durante la Edad Moderna, como contaba el Padre Feijoo. Por ello es extremadamente difícil caracterizar culturalmente el relieve, porque no hay elementos artísticos o culturales distintivos.
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| Relieve en C/ Callita Nº 8, Cilleros |
No hay que pasar por alto tampoco, este asunto, la admiración de las Galias por el muérdago. Los druidas —así llaman a sus magos— no consideran nada más sagrado que el muérdago y el árbol en que crece, con tal que sea un roble. […] Sin embargo, este muérdago se encuentra muy raras veces y, cuando se ha descubierto, se recoge con gran veneración y, ante todo, en el sexto día de la luna […]. En su lengua llaman al muérdago «el que lo cura todo». Después de haber preparado, según sus ritos, un sacrificio y un banquete bajo un árbol, traen dos toros de color blanco, cuyos cuernos se atan entonces por primera vez. Un sacerdote, engalanado con una vestidura blanca, sube al árbol y con una hoz dorada corta el muérdago, que se recoge en un sayo blanco. Inmediatamente después inmolan las víctimas, suplicando que el dios haga prospero su don para aquellos a quienes lo ha concedido. Creen que el muérdago, tomado en poción, otorga fecundidad a cualquier animal estéril, y que sirve de remedio contra todos los venenos.
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| Relieve del "domador de caballos" de La Encarnación - Caravaca de la Cruz, Murcia |

Milenaria población pre-romana, frontera entre Lusitanos y Vetones, adquirió cierta relevancia en época romana. Con la invasión musulmana, vuelve a ser territorio de frontera, en la llamada Trasierra Leonesa. Hasta el año 1213 no se produce la Reconquista definitiva del territorio por el Rey Alfonso IX de León, quien lo dona a la Orden Militar de Alcántara; el 20 de octubre de 1306 el décimo Maestre de la Orden, frey Gonzalo Pérez Gallego, concede a Cilleros la Carta de Villazgo.
